Tuesday, October 17, 2017

Plegarias (Partitas) - Leónidas Lamborghini


-Contempla la forma de las flores y los colores, huele sus perfumes y creerás en *

-La felicidad verdadera es más grande cuando *

-Si puede hágase un *

-La risa y la música son una gran *

-Viva sin temor solo a *

-Alegría nos da la vida cuando tenemos la *

-Aprende a *

-La vía del cielo es: *

-Cuando se ha logrado un equilibrio el Amor hace *

-No se enoje jamás con un *

Thursday, October 12, 2017

5 poemas de Silvina Ocampo

Silvina Ocampo retratada por Bioy Casares
























LA ESFINGE

El ser más inesperado es uno mismo:

hasta las esfinges nos miran con ojos asombrados.

*


ÚNICA SABIDURÍA


Lo único que sabemos

es lo que nos sorprende:
que todo pasa, como
si no hubiera pasado.

*


VANIDAD DE VANIDADES


Vivimos para una casa

que no podremos construir,
para un viaje que no haremos
y para un libro que nunca
llegaremos a escribir;
como un dibujo trazado
en una hoja cuyos límites
exiguos no han permitido
la inclusión total de un plano.

*


NOCTURNO


Sueñan las casas que son barcos cuando

de noche hay viento, oscuridad y lluvia.

*


ESTADO DE GRACIA


Con qué bondad nos escuchaba Dios

cuando aún no sabíamos hablar.

Monday, October 09, 2017

*Hay leña* en la radio 📻 🎵



Qué susto cuando salió por los parlantes la voz de Pepe Rosemblat –El cadete de Navarro- leyendo un poema de “Hay leña”. Fue una especie de versión libre porque modificó algún verso y le inventó un final alternativo. No sé cómo llegó mi libro a la radio pero qué bueno. Me gusta que la poesía se mueva como una mancha de aceite que llega a lugares insospechados y adquiere formas muy extrañas. Aquí va el poema completo:



HOY*


Ordené la casa, encontré cosas

que no sabía que existían

y las tiré sin culpa.

Limpié durante horas,

fregué la superficie de todo,

dejé las sillas arriba de la mesa

para que luzca el piso.

Fue el pequeño triunfo del día

y cuando menos lo pensaba,

miré el trapo rejilla contaminado.

Es evidente que debe haber algo más.

También miré los potus y helechos,

plantas inmunizadas, que parecen

no necesitar nada ni nadie.

Creo que hay una confianza excesiva

en esa temporada llamada duelo.



*de "Hay leña" (Caleta Olivia, 2017) de Jimena Arnolfi

Friday, October 06, 2017

Descubrimientos - Clarice Lispector


Tengo una amiga llamada Azaléia, a la que simplemente le gusta vivir. Vivir sin adjetivos. Está muy enferma del cuerpo, pero sus risas son claras y constantes. Su vida es difícil, pero es suya.
Un día me dijo que cada persona tenía en su mundo siete maravillas. ¿Cuáles? Dependía de la persona.
Entonces resolvió clasificar las siete maravillas de su mundo.
Primera: haber nacido. Haber nacido es un don, existir, digo yo, es un milagro.
Segunda: sus cinco sentidos, que incluyen el sexto en gran dosis. Con ellos toca y siente y oye y se comunica y tiene placer y experimenta el dolor.
Tercera: su capacidad de amar. A través de esa capacidad, menos común de lo que se piensa, siempre está repleta de amor por algunos y por muchos, lo que le ensancha el pecho.
Cuarta: su intuición. La intuición le acerca lo que el raciocinio no toca y que los sentidos no perciben.
Quinta: su inteligencia. Se considera una privilegiada por entender. Su raciocinio es agudo y eficaz.
Sexta: la armonía. La consiguió a través de sus esfuerzos, y realmente toda ella es armoniosa, en relación con el mundo en general y con su propio mundo.
Séptima: la muerte. Ella cree, teosóficamente, que después de la muerte el alma se encarna en otro cuerpo y todo comienza de nuevo, con la alegría de las siete maravillas renovadas.


(Fragmento) 



Thursday, October 05, 2017

Reinventar el amor - Roberto Bolaño



I
Todo de pronto existe más allá del ojo azorado, entre espesos
eucaliptos ribereños
y aguas que arrastran cartones de leche y rosas.
Una cama que respira ya no es paisaje fotográfico ni acuarela
colgando sobre las llamas
sino cama que respira, profunda,
grave como la vida misma: péndulo
que se derrite sobre los llamas.
Inútil que un par de ojeras
lánguidamente te contemplen si el cuarto
está oscuro
si la tierra se oscurece, si el maravilloso sol durazno se desinfla
como clarinete ejecutado por un leproso ya sin fuerzas.
Miras el Oceno Pacífico y a unos niños enterrando botellas
en la arena cubierta de estrellas marinas. Todo de pronto existe.
Todo de pronto se pesa en la espalda.
En el horizonte se proyectan las pinturas de Altamira.
Todo nace en el corazón como de la nada nace el gusano en el corazón
de la manzana.
Todo un arco que se rompe, una flecha disparada, sola en el viento,
asombrada,
entre tanta geografía y arcoiris crepusculares, huérfana abyecta
que se ensarta
en el pecho de un árbol
que da sombra a la comida de tres borrachos
que arrojan al río / cartones de leche y claveles.
De pronto existe más allá del ojo la pestaña. Espesos eucaliptos
ribereños que las aguas arrastran.
Fin del mundo o cataratas. Carabelas a la vera de la vida. Todo
existe más allá de pronto.
Lejos de los témpanos donde se curte el cuero. Lejos de los pámpanos
donde la piel se suaviza.
Cuero y piel para el tambor de medianoche que toca un niño demente.
De pronto más allá. ¿Es el mundo la Rosa de los Vientos?
Amarga camanchaca que nos hace toser. Por decir algo. Por no
enrojecer de vergüenza
delante de tanta vida, de tanta existencia.
End of the world or waterfalls: Cristóbal Colón
más ilusionado que una niña, atraviesa la franja de fuego en una
camioneta, a la hora que desaparecen las últimas estrellas.

II
“En el borde de una cama de latón
una muchacha rubia se pinta las uñas de azul
mientras las luces de la madrugada entibian
los vidrios sucios de su única ventana.
El agua corre en el baño
y su mesa de noche es una naturaleza muerta
de algún primitivista neoyorkino.
Mientras en la radio tocan una marcha fúnebre
ella se sienta frente al espejo.
Descansa el cuerpo del presidente en un patio de cemento.
Sus aves cantan en las alamedas,
arrasan con los jardines.
El telégrafo da a las capitales del mundo un retrato con los labios partidos
sangre negra en las solapas de su sobretodo abierto.
Y en los salones las damas de dejan apretar un poco más
por los transpirados caballeros.”

III
Todo de pronto existe entre las verduras y las moscas de los
mercados en ruinas.
El abandono consumado es más real que tus gestos consumados.
La noche chilla.
Un marinero borracho te dice Lord, te dice cocaína. Busca el
nombre de una calle entre la niebla,
buscas un número, una aldaba con forma de mano cercenada.
De vez en cuando los faroles nos muestran tu figura. El rostro
se te crispa
y sécanse las lágrimas alrededor de tu nariz que brilla.
Tu cabello me recuerda un animal, una película de Tarzán, el
primer acto sexual.
La gomina de tus patillas a Valentino.
Tu olor acidulado se confunde y mimetiza con la gelatina
de los alimentos podridos.
Eres un bolero consumado deambulando por los cerros.
Eres una máscara, el aborto de un tango, contemplando las luces
del puerto.
Todo de pronto se hace lento. Acontecen en tu mente las galaxias.

Una sirena te invita una cerveza.

Un árbol solo se parece a todo 🍂


Monday, October 02, 2017

Martín Pucheta sobre *Hay leña*

Pucheta, poeta que quiero y admiro mucho, me sorprende con esta lectura tan tan generosa y atenta. Gracias por tus palabras, Puche. Leerte siempre es muy emocionante. Pronto prendamos fuego algo.

✊ 🔥 💛



«Sobre HAY LEÑA de JIMENA ARNOLFI
(no sé si es una reseña; diría, más bien, una releña)
Bello, firme en su paz, delicado en sus peligros, no sé, pero me alegró la mañana el último libro de Jimena Arnolfi.
Creo que en “HAY LEÑA” se potencia la luz de sus publicaciones anteriores, como si Jimena hubiera encontrado la manera, la “técnica sutil” para pasar de una lámpara de 70 watts a una de 110.
Frente a las malezas de teatralizadas (cuando no ridículas) altisonancias melíferas, que siempre acechan, las llamas leñosas purifican, limpian el campo, despejan, y el humo se siente: en el aire, en el pelo, en la ropa, en las manos, en los ojos. Instaura una distancia más acuciante.
Traté de conjeturar para mí "cómo hizo" y se me cruzó por la cabeza lo siguiente: la estética como un proceso de equilibrio ético. Estos poemas, esta primer lectura me hizo volver a la sospecha de que escribir poemas firmes, bellos, delicados, dependen, o penden, prácticamente, realmente, de una elección de vida, de vida "contempóranea", pero en el sentido en que usan “contemporáneo” Nietzsche y Agamben, o sea, de una manera intempestiva, crítica (y crítica por íntima), a contracorriente, extemporánea, un a destiempo pero para recuperar o crear otro tiempo. Es, posiblemente, la vida que Jimena elige hoy en los suburbios montunos de Gualeguaychú, y que consagra su deseo en estos poemas. Lo que comporta esa elección “tiene que ver”, claro, con el lenguaje elegido y quizá “tiene que ver y ve” por las palabras elegidas. O acaso, a ese orden de vida luchado, sostenido, resistido, es inherente encontrar el lugar de la palabra, su hacerse verso fogoneado por la misma experiencia. O, dicho de otro modo, a esa propia virtud, a esa apuesta valiente, le es inherente el fruto poético, que es a la vez su causa. No en vano, es citado Juanele en el prólogo. Entonces, palabra elegida por vivida: el sentido sentido.
Evidentemente, le estoy dando vueltas a la cosa, y me dan vuelta los poemas cuando si digo que los doy vuelta.
Éstas son unas primeras impresiones que conforman apenas un gesto indicativo, una invitación hacer fogón alrededor de esta leña, la que hay. Es la alegría de las primeras lecturas, a solas, esas que, cuando se dan, te hacen salir disparado a querer compartir, mostrar.
Y agrego, por ahora, cualquier cosa después lo borro o lo tiro al fuego: es como si en cada poema de “Hay leña”, al final, se lograra el milagro de tensar al máximo la cuerda. Y el peligro, entonces, de dar siempre en el blanco.
Con su tono aparentemente llano y conversacional, estos poemas te extreman. O es justamente ese tono cotidiano, por el que puede asomarse lo siniestro, con el que tenemos que animarnos a hablar de eso que no podemos, o que cuesta, "con un asunto muy serio en mitad del pecho", porque "apenas acierta la calma del sentido", porque "escribimos lo que no sabemos tocar".
Estos poemas son cámaras de resonancia crítica (“y quede el oyente temblando”, diría Vicente): ante las habladurías del mercado, ante las ofertas y demandas de felicidad confortable, de la individualidad sin lazo y sin diálogo, Jimena plantea (y planta) una alegría picante, así:
“Sería más fácil para el olvido
que pase el temporal, hoy
quiero ser más fuerte.”
o, también así
“La distancia me hace sentir fuerte, no feliz.”
Alegría de la leña, no del calefactor. Alegría crepitante: frente al poema, somos todo ojos y todo oídos ("El monte reclama un ojo activo").
HAY LEÑA, para prendernos vivos.

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Pd: Jimena me dio el libro ayer en la Jornada de lucha por Santiago. Yo le había preguntado donde podía conseguir su nuevo libro en la marcha anterior… 💚»

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