Friday, December 08, 2017

Tener - Robin Myers













No hay nada que me guste más
que tirarme en el pasto boca arriba

y acordarme de dónde vengo.
Vengo del pasto, y me gusta acordarme

de lo que me enseñó:
a ser pequeño, a mirar para arriba, a repartirme

parejo en el espacio que me den.
Amá la tierra húmeda. Amá

los dientes diminutos de las hormigas.

La remera manchada de verde. Los gusanos.


Traducción Ezequiel Zaidenwerg




2 poemas de Denise Levertov











DOBLANDO UNA CAMISA
Para S. P.


Doblando una camisa, una mujer se queda
quieta un instante, recuerda
el calor de la carne; sus manos repasan

con cuidado una manga, recuerdan
un gesto, o el toque del amor;
se apoya contra la pared de la cocina

y trata de escuchar una palabra de amor,
pero solo oye un ruido como miedo
que corre entre los cuartos de arriba.

Con la ropa que dobla, dobla su miedo,
pero al deseo no lo puede guardar,
ni puede hacer que la oiga el silencio.

Guarda de mala gana
el pan, el vino, la cuchilla,
alisa las mantas sobre la cama,

mientras el cuchillo resuelto del tiempo
rebana las horas de la existencia,
los rituales simples de la vida.


Londres, 1946.




UNA SOLA VEZ


Todo aquello que por ser
llama y canción, y concedernos alegría,
creímos que volveríamos a ser, a hacer, a visitar,
resulta que fue lo que fue
esa única vez. Cada iniciación
no es el comienzo
de una serie, de una construcción: lo maravilloso
                        aconteció en nuestra vida, nuestra historia
                        no se opaca con su ausencia: pero no
esperes volver a buscar más.
Lo que tenga que ser va a ser
único, como fue único aquello. Tratá
de reconocer la próxima
canción por su aura en llamas como un
presente absoluto, como un ahora o nunca.




Versiones de Sandra Toro

Wednesday, November 29, 2017

Buen esqueleto - Maggie Smith*
























*Conocí este poema gracias a María Folatelli 
La traducción es de Shira Rubenstein, con Laura Wittner como asesora de castellano.

La hormiga - Paco Urondo

La hormiga pasea alrededor de la gorda naranja. La naranja
es dorada, jugosa, correntina, y el camino infinito.

Ella podría penetrar el fruto absolutamente, terminar con
su marcha, eludir el hastío, lograr el poder, pero teme
terminar con su imaginación.




Saturday, November 25, 2017

La ropa mojada junto a la rejilla - Daiana Henderson

Escribir
sobre lo que se puede escribir
es como pensar en ser
lo que podemos ser,
¿por qué no quedarse quieto?,
¿por qué mejor no dejarse?,
charlar con el que
va sentado al lado, en vez
de poner esa cara de
“hacia donde voy
es un lugar misterioso e importante
y todos me esperan allá”.
Si sabemos,
todos hemos pasado
por ese momento
en que salimos de la ducha
y nos quedamos
sentados sobre la tapa del inodoro
desnudos
y con las manos agarrándonos la cara,
para que no se nos salga,
para que por lo menos
eso nos quede.


Friday, November 24, 2017

El poema de la Santa Rita - Elsa Bornemann


《Me diste tu corazón./ ¡Santa Rita, Santa Rita,/ lo que se da no se quita!》



De El libro de los chicos enamorados

Tuesday, November 21, 2017

Hojas de hipnos - René Char

129
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos
se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.

130
He confeccionado con residuos de montañas hombres que alguna vez
embalsamarán los glaciares.

131
En todas nuestras comidas en común, invitamos a la libertad a sentarse. El lugar permanece vacío pero el cubierto está puesto.

132
Parece que la imaginación que frecuenta en diversos grados el espíritu de toda criatura está obligada a separarse de ella cuando ésta sólo le propone “lo imposible” y “lo inaccesible” como extrema misión. Hay que reconocer que la poesía no es soberana en todas partes.

165
El fruto es ciego. Es el árbol el que ve.


Traducción Raúl Gustavo Aguirre


René Char y su perro

Monday, November 20, 2017

Cuaderno de notas - Raúl Gustavo Aguirre

Raúl Gustavo Aguirre, Elizabeth Azcona Cranwell y Alejandra Pizarnik
















5
Siempre se servirá la poesía de esa alianza impenetrable entre la confusión de un hombre y la presencia de un niño.

23
El poeta es el hombre de la lenta obsesión.

24
En tanta felicidad posible, misteriosamente asesinada, arde la poesía.

33
El estado de alarma y el estado de gracia son uno en el poeta.

35
El encuentro del cobre crispado: fin de la búsqueda para el alquimista sensible.

44
El poema suele ser a veces ese crujido aterrador tras una puerta clausurada.

45
Tiempo sin eufemismos donde cada mirada es un desafío, cada movimiento una liberación. El poeta, ausente del orden público, echa a perder sin cesar, combatiente anónimo en la terrible sesión secreta, las pruebas del fracaso del hombre.

53
La silla puede girar pero el mundo es todavía inmenso.





(De Cuaderno de notas, 1952-1956)

Wednesday, November 15, 2017

"Hay leña" de Jimena Arnolfi, por Daniel Gigena en Página 12


«Además de contar el éxodo desde la ciudad hasta el monte de una poeta, que escapa a la manera de una joven Thoreau nacida en la Reina del Plata, en Hay leña se reivindica la naturaleza en una época de crímenes contra la naturaleza. Es una posición atenuada pero constante en los más de treinta poemas, en los que apenas se advierten presencias humanas. Cuando aparecen, ellas ceden ante árboles, telarañas, ríos crecidos y el aroma de la tierra mezclado con el de las hierbas que crecen al pie.

Esa línea temática del segundo libro de Jimena Arnolfi (Buenos Aires, 1986) se combina con un deliberado acento ambiguo de la voz poética, que alterna entre aspiraciones universales, siempre tentadoras, y el color local. Curiosamente, los poemas cautivan cuando predomina el segundo aspecto, mientras la protagonista va en bicicleta a conocer el santuario del Gauchito Gil, o en el momento en que escapa de una sobremesa, aturdida por las discusiones políticas, o cuando personajes fronterizos pueblan pequeños cosmos hechos de versos. Como se lee en “Vigilancia”: “La aduana detiene a una mujer./ No encuentran nada sospechoso/ en su equipaje./ Ella señala su cabeza/ y dice a los vigilantes:/ ‘Acá tengo un millón de ideas’”. Las ideas que suscita la lectura de esa miniatura verbal reverberan como brasas.

Hay leña también se puede definir como la descripción de una lucha entre el miedo y el coraje durante una temporada de duelo. El miedo puede proyectar sombras desde el pasado o permanecer agazapado en el futuro y el coraje, en el registro que los poemas mantienen, se aprende al observar las lecciones de la naturaleza. Arnolfi empezó a escribir el libro cuando dejó de vivir en Buenos Aires y se mudó a una zona rural de Entre Ríos. “Vivo en una casa muy vieja rodeada de monte y animales –cuenta Arnolfi–. Escribir estos poemas fue mi manera de abrazar una nueva forma de vida. Es trabajoso habitar lugares como el campo o el monte porque implica mucho sacrificio, mucha soledad. Karen Blixen dice que ‘en la naturaleza no existe el mal, existe el horror’. Hay algo de esa oscuridad en mis poemas.”

Así como se dice que el árbol que no da frutos es bueno para leña, también se advierte que, mientras haya leña, el fuego arderá. “Estamos arruinados pero avanzamos”, se declara en “Fuente”. Las contradicciones y las paradojas desmantelan, como si fuera una casa malograda, la sensación de aislamiento contra la que se escribe. Sin embargo, en los poemas (que pocas veces exceden los veinte versos) se extienden brazos hacia lo inexplicable, se oculta un tesoro vegetal debajo de un árbol muerto y la naturaleza, que sabe más que la experiencia, da clases de templanza a quien quiera tomarlas. De todos modos, los poemas de Arnolfi parecen insinuar que la experiencia deberá hacerse allí donde se encuentre el cuerpo.

“Hay momentos en que los poemas protestan, aunque sea de mí misma –dice la autora–. El libro manifiesta cierto malestar con el clima de época. La naturaleza me dio palabras para conjurar esa sensación de intemperie. Si hay leña, algo puede pasar. El fuego no se va a apagar tan fácilmente. Hay leña para seguir y no bajar la guardia.” No sólo un cambio de época sino también un cambio de paisaje delimitan la zona donde se mueve actualmente la escritura de Arnolfi. En ese territorio donde se desvanecen imágenes del paraíso terrenal, salen brotes de las llamas, se miente para evitar el dolor ajeno y se contempla como un espectáculo una tormenta de estrellas, el presente todavía se busca a tientas: “Las estaciones van quedándose./ Todo lo demás pasa en la mente”.»





🔥💥 


Saturday, November 11, 2017

Visible y cercano - Circe Maia

Trabajo en lo visible y en lo cercano 
y no lo creas fácil. 
No quisiera ir más lejos. Todo esto 
que palpo y veo 
junto a mí, hora a hora 
es rebelde y resiste.
Para su vivo peso 
demasiado livianas se me hacen las palabras.


Cuando los grandes árboles caen - Maya Angelou

Cuando los grandes árboles caen,
las rocas en distantes colinas tiemblan,
los leones se agachan
detrás de los altos pastos
e incluso los elefantes
buscan con torpeza estar a resguardo.

Cuando los grandes árboles caen
en los bosques,
las pequeñas cosas se tapan de silencio,
sus sentidos
quedan desgastados más allá del miedo.

Cuando las grandes almas mueren,
el aire a nuestro alrededor se vuelve
ligero, raro, estéril.
Respiramos apenas.
Nuestros ojos apenas
ven con
una claridad que duele.
Nuestra memoria, de pronto agudizada,
examina,
rumia en las palabras bondadosas
no dichas,
los prometidos paseos
que no dimos.

Las grandes almas mueren y
nuestra realidad, pegada
a ellas, también se retira.
Nuestras almas,
dependientes de su
alimento,
ahora se encogen y marchitan.
Nuestras mentes, formadas
e informadas
por su brillo,
se abandonan.
No nos volvemos locos
más bien nos reducimos a una ignorancia indecible
de oscuras y frías
cuevas.

Y cuando las grandes almas mueren,
después de un tiempo la paz florece,
lentamente y siempre
con irregularidad. Los espacios se llenan
con una especie de
confortante vibración eléctrica.
Nuestros sentidos, restaurados, nunca
los mismos otra vez, nos susurran.
Existieron. Ellos existieron.
Podemos ser. Ser y ser
mejores. Porque ellos existieron.

  

Versión de Tom Maver


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